18.12.10



Cautivada por la piedra que me obstruye la respiración

5.12.10




¿Cuál es la verdad;
esta fantasía en la que creo,
tanto que recreo;
o esta realidad
que ocurre
a pesar de mí?

25.9.10

a Pizarnik





Gacela hermosa
dama ardiente, víctima
del silencio.
Ninguna tumba poseerá tus restos.


/


Me refiero a ella,
la que no tiene su nombre,
la que habla desde la muerte,
la que atravesó el umbral
más terrible y oscuro
de toda belleza.


/


Más de esa droga
que son tus lágrimas
que es tu propia sangre.
(Mira en qué te has convertido).


16.8.10




sólo me interesa la poesía que interviene el aire
que cambia el rumbo o la temperatura y por qué no la textura
deja un perfume o simplemente
se vuelve irrespirable tanto
que hay que correr a abrir las ventanas
o cerrarlas

como cuando pasás al lado mío
o irrumpís en el lugar de mi abandono
y se me vuelan los papeles...

11.8.10




Esto de caminar en la cornisa del tiempo a contramano
Esto de tragar todo el aire que no cabe en la palabra
Esto de tapar el ojo de la cerradura
de no espiar
de no soñar
Esto, de volverme idéntica
a la que nunca fui
para que me entiendas


31.7.10




Una ventana a cielo abierto
se estremece ante la fuerza de la tormenta
agudiza los sentidos y no duerme
sólo muere cada noche
para detener el tiempo
dueño de su fragilidad
pronta a despedazar el mundo
que la contiene
fuera.

25.7.10

Intangible (como un despertar)




Nunca esperé
que de las estrellas
de la noche surgieran
palabras para mi poesía,
ni sentí que la luna observaba
piadosa o implacable
mi soledad
Acaso la noche no sea
el mejor de los refugios, pero
es inevitable

//

Una vez
retuve esa imagen
furtiva
de llama encendida
en la retina de los ojos
y fue suficiente para mí

//

Pretendo que desde algún rincón
Ella
observa
pasiva, casi cruel,
mientras doy la cabeza
contra el aire fino
mientras intento abrirme las venas
y fracaso
lo mejor es esperar:
Ella sabrá por qué.


7.6.10




qué palabras
sin lengua

esta voz oscura
apenas puede
lo que no ve


28.3.10

el umbral (que me atraviesa)




guacha 

he criado 
sola
a mi madre
sola

luego
la aborté

dejé de ser hija
desconocida
de padre

luego
lo aborté
también

los hijos de mis padres
tampoco
son sus hijos

-ha de ser esta la única
pura
coincidencia que nos hermana:

para mí ellos son muchos
y yo
soy sola-

crecí sobre la superficie
hundiendo raíces
profundas

inútilmente

pues este tremendo injerto
genealógico
ha corrido
como una pasionaria
de la que me desprendo
como una rama

guacha




el umbral que me atraviesa

la gravedad me empujaindefectible
hacia el umbral que me atraviesa

cabeza
ovarios
dientes
pies
huesos
piel

boca del estómago / jueces
ante quienes no tengo posibilidad de evadirme

las paredes que me contienen lo saben todo
o casi
o deberían

la exigencia con que resguardan
mi conducta
por momentos me hostiga:
es a mí misma a quien no perdonan
los errores de los demás
a quien reprochan
el lugar equivocado
a quien boicotean
para comprobar que puedo
superar cualquier fraude
es a mí misma a quien empujan
más allá de mis propias convicciones
sólo por inseguridad

en movimiento pendular
doy
contra las paredes que me contienen
que lo saben todo
o casi
o deberían
y con suerte irán cediendo

una célula interior se mantiene
intacta
en la lucha
porque prevalezca el individuo:
ella
ha alcanzado
sola
la superficie de mi piel
a través de cáscaras
creadas
por equivocación
por error
por temor
por ignorancia
míos

por equivocación por error por temor por ignorancia
proyectados sobre mí
de otros
ha alcanzado la superficie
sola

mi endeble fe me ha servido
para sobrevivir
como el ciego de la parábola
con más suerte que conciencia:

-me descubro echando luz sobre una
de las tantas sombras
y deberé prestar atención
o caeré
en el próximo cráter dispuesto para mí,
pues la verdad que persigo
me persigue
y no hay agujero en el que esconderse
de la implacable matemática
y su resultado final-

me recorre una vena apocalíptica
incurable

no consigo reponerme del desorden
preestablecido
ni imaginar
cuáles coordenadas fueron trazadas
para que mi existencia
supiera
a legajo traspapelado
supiera
a confusión universal

nada en mí parece responder a la gran ecuación metafísica
ni a la práctica filosofía Zen

mis pasos evolutivos se han perdido en el camino

ocurrió
que de liquen llegué
a esta privilegiada existencia
por el umbral equivocado

sin haber atravesado por demás vidas anteriores
podría jurarlo / por el umbral equivocado

tengo
sueños
ilusiones
pesadillas recurrentes
prejuicios
y una falta de disciplina
que me ha convertido en lo que soy:
una pasajera anárquica
con objetivos desdibujados
alguien
a quien la vida le pasa cual si fuese el paisaje que se pisa
observa
habita
o se deja atrás sin siquiera notarlo

quiera o no
me evidencia el desarraigo de mí misma
me esquiva
la cordura
el orden
la conducta

la línea de la sangre no me antecede
yo soy el punto inicial
mal que le pese a quienes se ufanan de ser piedras fundamentales
hete aquí Una
lo que hay
de aquí en adelante / nada hacia atrás
más que unos cuantos ítem sueltos
sin guionar
que me han ido formando
hasta soltarme a la deriva
más temprano que tarde
dejándome sin lugar al que volver



crisis

este ejercicio de la memoria disociada
de la realidad tangible
de las horas reloj
de la lectura explícita

este internarse en la evolución subjetiva
un mundo tanto mayor al que vemos
al que hay

me lleva hacia un abismo
que si cerrara los ojos
desaparecería
juntando mi piel con mis ojos y mis vísceras
y la carne
abierta
que me esfuerzo por mantener a salvo
de la aspereza y el ardor
entraría en colapso
enloquecería al fin
llegaría a odiarme
nada nuevo


nada nuevo:
la crisis
el choque del aire saturado con la luz del sol

la crisis me ha mordido los talones
y tuve suerte

-hay a quienes les ha amputado ambas piernas
y los sentidos
también-

las palabras han encontrado un cauce
una fisura tal vez
por la que escurrirse pausadamente
sin atropellos

ellas sangran
despacio

pues me necesitan estable para hacerlo



'E'lla

este capítulo
aparte
es el esfuerzo insuficiente
la explicación
de mi relación
con Ella

como todas mis relaciones
distante y amorosa
a veces
a la vez

a veces
consecuencia una de la otra

y a veces
por separado

durante largos períodos

por separado

por el momento
en este mismo instante
me consuela la atención de unas
pocas
palabras que no se alejan
casi nunca
del todo
de mí

merodean cerca
de mi vista
de mi tacto

tan sólo me esperan y durante la espera
salen
a tomar el aire

cuando otras a estas alturas tomaron micros trenes aviones barcos
de ida

mientras
la gran mayoría permanece
vedada
en el extranjero de mi vocabulario
de mi entusiasmo
mi inspiración

por el momento
en este mismo instante
las que se han ido más lejos
piensan
si volver
y las que me rodean ya han tomado sus asientos

elucubran frases
que la calidez del ingenio irá hilando
gracias a la temperatura ambiente
y el buen servicio de transporte

palabras
que al golpear
en la vista
el papel





22.3.10

1976 (esa noche)






esa noche salimos a la calle desnudas / desprotegidas
desnuda vos / yo te tenía / esa noche
nos cobijamos en una habitación improvisada / fría
y en la oscuridad de mis ojos te movías / en mis ojos
pero no
esa noche
algunos fantasmas te merodeaban dormida
y yo despierta los ahuyentaba cuanto podía
y vos despierta
hacías que dormías
para mí


20.3.10



buscar busco encuentro
trato puedo quiero no me deja
hago deshago deshice y me fui a dormir

corro regreso voy me quedo
en silencio
hablo digo no digo aturdo
pongo las manos en los bolsillos camino
no llego no vuelvo no hago no digo no miro
me quedo no salgo
salgo me quedo
y estoy siempre en el mismo lugar

/
hablo veo hago grito
no me oyen ni me ven no soy tangible
no existo
intermitente
no existo
hasta desaparecer hasta convertirme en algo
más blanco más pesado más denso más lleno
más oscuro más parecido más reconocido
más sujeto más abyecto más difuso
más de mí

/
sigo persigo me pierdo
no encuentro
no siento
no busco
no comprendo
me equivoco
exagero
me resisto
me canso
enloquezco / me encuentro

me describo me prescribo diagnostico medico y vuelvo

me siento
razono
observo
elijo
disiento
converjo

estoy quieta
estoy rota
abierta
dormida despierta
en el aire
tras el muro
a la puerta
en silencio
otra vez
en círculos
otra vez
encerrada
otra vez
vacía
sedienta
sin alma
toda alma
desnuda
de pie


--


estoy desnuda
y no es desnuda que estoy


Iris Giménez, del libro Lugar Necesario. Ed. El Camarote 2006

8.3.10



Gira la brújula desorientada
y las ánimas de las cosas se espantan
como palomas de los niños

Pero siempre vuelven

16.2.10

Sillas azules





Antes fue oscuridad, aspereza. Suficiente
oscuridad, apenas soportable aspereza.
Abandono y soledad fue;
y angustia y temor. Lo suficiente.
Después vinieron veredas a paso rápido,
siempre en hora;
amaneceres húmedos de invierno;
calles vacías; neblina y ese olor
que era perfume
que es recuerdo.
Y vino también en un día frío
una casa llena de ventanas;
y una mesa inventada y camas fabricadas para siempre;
y sillas azules y prestadas,
para devolver a tiempo, antes
de que la costumbre empezara a echar raíces. Igual,
hubo sillas azules y prestadas
devueltas
¿a tiempo?

15.2.10

La dueña de los sapos

Cuando Adrián enfermó me vinieron a la memoria algunos recuerdos nítidos: juntándonos las manos a través de túneles perfectos en montañas de arena; su dedo índice flaquito de tanto chuparlo; los ojitos risueños perdidos en el fondo de su cara buscándome.
Después de la lluvia, a Adrián y a mí nos gustaba salir a juntar sapitos en una palangana. Él era más chico pero tenía buenos reflejos y era seguro con las manos, atributos indispensables para atrapar con éxito a esos escurridizos anfibios. Yo era quien los descubría más rápido, la de las ideas, la mayor y, en definitiva, la dueña de los sapos.
Al cabo de nadar por horas en esa indeseable agua limpia, los pobres animalitos mudos perecían sin encontrar orilla en la que reposar. Yo no me cansaba de mirarlos y no pensaba en nada.
Una vez, mientras llevaba la palangana a nuestra ciénaga secreta para tirar los sapitos muertos, Adrián se detuvo entre los árboles. Me pareció que juntaba bichos o algo del suelo, pero en realidad contaba las hojas que caían de un árbol al que sacudía con toda su fuerza. Decía que todas las hojas que cayeran serían los años que iba a vivir. Había tantas que no me quedé a ver, seguro nunca acabaría de contarlas. En cambio me entretuve observando esos cuerpos que caían como piedritas y quedaban apenas cubiertos por un agua verde y mohosa. Por unos instantes quería creer que los sapitos muertos iban a despertar porque aquél lugar debía ser más poderoso que cualquier estúpido juego. Debo haber jurado mil veces no volver a hacerlo nunca más.
Adrián no se quedaba hasta el final, después de atrapar a los sapitos se iba y yo hacía el resto. No le gustaban las cosas tristes. A él le gustaba quedarse entre los árboles contando los años que viviría, mientras una brisa suave le volaba las hojas.


P/ Adrián N.
en su memoria

9.2.10

los días preferidos del viento



los días domingos son los preferidos del viento
los días melancólicos son los preferidos del viento
los días vulnerables son los preferidos del viento
los días soñadores son los preferidos del viento
los días sin esquinas son los preferidos del viento
los días distraídos son los preferidos del viento
los días frente al mar son los preferidos del viento
los días sueltos son los preferidos del viento
los días desamarrados son los preferidos del viento
los días despejados son los preferidos del viento
los días celestes son los preferidos del viento
los días abiertos son los preferidos del viento
los días incesantes son los preferidos del viento
los días con árboles son los preferidos del viento
los días consonantes son los preferidos del viento
los días con caras son los preferidos del viento
los días tangibles son los preferidos del viento
los días probables son los preferidos del viento
los días desordenados son los preferidos del viento
los días irritables son los preferidos del viento
los días despojados son los preferidos del viento
un día cualquiera es el preferido del viento
los días miserables son los preferidos del viento
los días resignados son los preferidos del viento
los días interminables son los preferidos del viento
los días interminables son los preferidos
los interminables


/


aún no estoy preparada para buscar moraleja
el viento sopla fuerte
y no permite a las metáforas convertirse en algo para decir