16.2.10

Sillas azules





Antes fue oscuridad, aspereza. Suficiente
oscuridad, apenas soportable aspereza.
Abandono y soledad fue;
y angustia y temor. Lo suficiente.
Después vinieron veredas a paso rápido,
siempre en hora;
amaneceres húmedos de invierno;
calles vacías; neblina y ese olor
que era perfume
que es recuerdo.
Y vino también en un día frío
una casa llena de ventanas;
y una mesa inventada y camas fabricadas para siempre;
y sillas azules y prestadas,
para devolver a tiempo, antes
de que la costumbre empezara a echar raíces. Igual,
hubo sillas azules y prestadas
devueltas
¿a tiempo?

2 comentarios:

  1. Los primeros cuatro versos me recuerdan a Graciela Cabal, en el juego de repeticiones y permutas de "fue", "oscuridad" y "aspereza".
    Todo lo que hacés con la repetición está muy bueno y para mi gusto no sobra nada.
    Geniales los cortes de verso y cómo pausás. Recuerdo tu voz leyendo en voz alta, aparte, y eso me levanta mucho más el sonido de este texto.
    Lindo, Iris, lindo lindo.

    Cariños

    Silvia

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  2. gracias, Sil, qué bueno saber eso. me interesa escribir como leo, parece una obviedad, pero sabés que no. cariños para vos (y yo te escucho, cada vez que quiero...)

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